Si sigues una dieta para bajar de peso es bastante probable que en algún momento te hayas hecho la siguiente pregunta: ¿es verdad que las bebidas alcohólicas engordan?

Si es así, es posible que ya hayas descubierto que, efectivamente, dado que el alcohol tiende a digerirse muchísimo más rápido en nuestro organismo, nuestro cuerpo da mayor prioridad a la digestión del alcohol que a la propia digestión de aquellos alimentos que comamos, de forma que éste termina almacenándose en forma de grasa.

Por tanto, el alcohol engorda, pero debemos tener presente que no es lo mismo beber alcohol con regularidad, que hacerlo de forma puntual. En el caso de la cerveza, se caracteriza por ser una bebida generalmente sana, ya que se elabora con cereales nutricionalmente saludables, como es el caso de la cebada, la malta y el lúpulo y cuya graduación en alcohol no es tan elevada como el de otras bebidas alcohólicas (como sí ocurre por ejemplo con las conocidas como bebidas espirituosas).

 

¿Es verdad que la cerveza aumenta de peso?

Antes de responder a esta pregunta, una buena opción es prestar atención a las calorías de la cerveza. Atendiendo a su contenido calórico, sabemos que un vaso de cerveza rubia aporta 90 kilocalorías, un vaso de cerveza negra 112 kilocalorías, un vaso de cerveza sin alcohol 40 kilocalorías, y un vaso de cerveza 0,0 aporta 19 kilocalorías.

Debemos tener en cuenta que lo que principalmente engorda de la cerveza es su contenido en alcohol, lo que significa que la cerveza con alcohol engorda, y su consumo no está aconsejado en dietas de adelgazamiento.

Incluso la cerveza sin alcohol posee alcohol, aunque en cantidades bajas (entre un 0,4º a 0,9º), por lo que la mejor opción será optar por aquellas cervezas que no contengan nada de alcohol, especialmente si sigues una dieta con el objetivo de bajar de peso.

No obstante, conclusiones recientemente publicadas por el ICTAN (Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición), los consumidores habituales –y moderados- de cerveza tienden a tener una composición corporal más adecuada en comparación con las personas que no consumen cerveza.

Es más, no debemos olvidarnos de algo fundamental: las bebidas fermentadas forman parte de la conocida como Dieta Mediterránea, tan conocida y popular precisamente por ser una dieta rica en alimentos y bebidas saludables y por ser la mejor desde un punto de vista nutricional.

Distintos estudios científicos que se han venido llevando a cabo en los últimos años en nuestro país han permitido constatar que en realidad la cerveza no genera la típica ‘barriga’ (conocida popularmente con el nombre simple de ‘barriga cervecera’), y sí aquellos alimentos con los que acompañamos la cerveza.