Como le sucede a muchas personas, es posible que a lo largo de tu vida ya hayas sufrido algún tipo de ataque de ansiedad en el que tienes que llevarte a la boca cualquier alimento que te encuentres por casa.

No sabes por qué, pero de repente, sin razón ninguna aparente, tienes ataques de ansiedad por la comida que no te dejan mantener una dieta equilibrada ni el peso que te gustaría.

Aprende a evitar los ataques de ansiedad por la comida con estos consejos y recomendaciones.

Aunque parezca imposible, los problemas de ansiedad por la comida tienen una explicación lógica, y es que cuando tenemos la necesidad de tomar un dulce por notar la energía baja,

lo que estamos haciendo es aumentar el nivel de azúcar en nuestra sangre por encima de lo normal, es decir, la glucosa, por lo que el páncreas comienza a segregar insulina para contrarrestarlo,haciendo que los niveles de azúcar desciendan al mínimo, provocando una nueva sensación de hambre tras poco tiempo.

Este círculo vicioso del organismo tiene fácil solución, y lo podremos evitar siguiendo unas pautas.

Elige alimentos de bajo índice glucémico.

Para hacer que nuestro páncreas fabrique la cantidad justa de insulina, debemos asegurarnos de tener una dieta con índice glucémico bajo, donde consumamos principalmente alimentos que afecten mínimamente los índices de glucosa en la sangre, como las verduras, la mayor parte de las frutas y las leguminosas, y tener mucho más control de los alimentos que aumentan rápidamente el azúcar en sangre, como los carbohidratos simples (harinas refinadas, azúcares procesados…)

Busca alternativas para el picoteo.

Cuando sintamos que nuestra energía está bajo mínimos recurre a tentempiés saludables, como los cacahuetes, el pan integral o el maíz dulce, sin olvidar la fruta y otros alimentos como las judías, la soja, los garbanzos, el arroz o la pasta integral. Para ayudarte, apunta estos tentempiés para no engordar.

Gestiona tus comidas.

Debes tener claro en qué momento del día es mejor consumir cada alimento, si quieres reducir la cantidad de comida que consumes. Por ejemplo, por las mañanas no te olvides de la fibra (frutas y verduras), alguna proteína vegetal o huevos y lácteos ocasionalmente. Si te centras en un buen desayuno energético y saludable, sentirás menos ataques de ansiedad por la comida durante el resto del día.