La dieta cetogénica es una dieta baja en hidratos de carbono y rica en grasas buenas y proteínas para favorecer la pérdida rápida de peso.

Con esta dieta puedes adelgazar hasta 4 kilos en una semana.

Pero antes de empezar, y teniendo en cuenta que es restrictiva en algunos nutrientes, conviene conocer las ventajas y desventajas de la dieta cetogénica, cómo funciona y cuál el plan de alimentación para perder peso.

Se trata de una dieta rica en proteínas y lípidos, y prácticamente carente de hidratos de carbono, con el objetivo de prevenir la acumulación de grasa.

El principio de esta dieta se basa en la capacidad del cuerpo para extraer energía de las proteínas y los lípidos cuando los niveles de glucosa son bajos.

Cuando ingerimos hidratos de carbono el organismo los convierte en glucosa que será nuestra energía.

Cuando las reservas se reducen, se produce el estado de cetosis, en el que se liberan los denominados cuerpos cetónicos que recurrirán a las grasas acumuladas para utilizarla como energía.

Para reducir la ingesta de carbohidratos conviene empezar por saber cuáles son los que tienen mayor contenido: pan, pasta, arroz, cereales, legumbres, harina, patatas, refrescos y bollería.

Los presentes en verduras y hortalizas, con un índice glucémico menor, como espinacas, lechugas, brócoli, espárragos, apio, endivias, alcachofas, pimientos, ajos, zanahoria, cebolla, calabacín, y frutas ácidas o cítricos o frutas con menos hidratos.

Para suplementar la menor ingesta de carbohidratos hay que comer más grasas saludables y proteínas, para no perder masa muscular.

Carne (ternera, cerdo, pollo, pato, cordero), pescado blanco y azul, mariscos y moluscos, huevos, quesos, frutos secos y semillas (semillas de chía, semillas de calabaza, semillas de lino), aceites saludables (aceite de oliva virgen extra, de linaza o aguacate), aguacates y leche de almendra.

La dieta cetogénica favorece la pérdida de peso mayor y más efectiva que las dietas bajas en grasas únicamente.

También favorece la pérdida de volumen, es una dieta saciante gracias a la digestión lenta de las grasas, reduce los niveles de azúcar en sangre y ayuda a controlar los niveles de colesterol malo LDL.