El peso de una persona, a parte del componente genético que ayuda a determinarlo, está muy influido por los hábitos alimenticios y vitales, que llevamos a lo largo de nuestra vida.

No existen trucos milagrosos, ni alimentos mágicos que nos hagan adelgazar y quemar las grasas, pero sí que hay rutinas muy sencillas de seguir, que nos ayudarán a perder peso, a estar más sanos y sentirnos mejor.

¿qué más podemos pedir?

Hay algunos aspectos que pueden influir mucho en el funcionamiento de nuestro metabolismo y que, por lo tanto, deberíamos tener en cuenta al plantearnos cualquier tipo de dieta o entrenamiento para perder peso, y quemar más calorías:

1. El descanso como un acelerador.

En 1er lugar está el descanso. Aunque no lo parezca, un buen descanso nos ayudará a quemar más calorías, y no es que esto se produzca por las que consumimos mientras descansamos, sino por el descanso en sí mismo. Está totalmente demostrado que el cuerpo necesita descansar correctamente para funcionar bien.

Este correcto funcionamiento lleva consigo un aumento de la actividad metabólica, por lo que la quema de calorías será mayor. Pero no se trata solo de descansar, sino que también de dormir las horas necesarias, conseguiremos tener menos hambre y consumir menos alimento.

2. Las actividades cotidianas.

Realizar actividades cotidianas en las que no reparamos, también es muy beneficioso para mantener activo el metabolismo. Entre estas vamos a detenernos en la limpieza del hogar. Dedicar un tiempo diario a limpiar el hogar, será muy beneficioso para el cuerpo, ya que aunque no nos demos cuenta, ponemos a trabajar los diferentes músculos involucrados en los movimientos de limpieza.

Lo mismo sucede con otra actividad muy cotidiana, como es hacer las compras o ir a trabajar, ya que estas requieren un desplazamiento, que debemos hacer a pie o en bicicleta, para así conseguir activar el metabolismo mediante el movimiento.

3. Frecuencia en la que ingerimos los alimentos:

A parte de mantener una dieta variada y equilibrada, es importante respetar las 5 comidas del día: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. el mantener la frecuencia en el número y horas de las comidas disminuye el riesgo, de sufrir obesidad u otras patologías relacionadas con la alimentación.

4. Tipo de alimentos que consumimos:

Debemos evitar las grasas trans (ácidos grasos trans), y consumir alimentos frescos en lo posible, cuanto menos procesados mejor.

5. Nivel de estrés:

Puede producir ansiedad, que en algunas personas se traduzca en un desorden alimenticio. También puede producir insomnio, entre otros desordenes fisiológicos.

6. Medicación:

Hay varios tipos de medicamentos que pueden alterar nuestro metabolismo favoreciendo el incremento de peso, como antidepresivos, corticoides, o medicamentos para la diabetes en adultos.

Las razones para un metabolismo lento son: una dieta baja en calorías, picar entre comidas alimentos con alto contenido de azúcar (tortas, caramelos, galletitas), tomar o comer muchas comidas que contengan azúcar, la falta de ejercicio, o una subactividad de la glándula tiroides.