En verano, estamos más expuestos a la radiación solar, que puede acarrear problemas oculares tan graves, como los que suceden en la piel. Pero además del sol, las actividades propias de las vacaciones y el calor, como ir a la piscina o a la playa, también son situaciones en las que los ojos pueden verse afectados.

¿Cuáles son los peligros de exponer los ojos a los rayos solares?

“El hecho de no usar la debida protección, puede conducir al desarrollo de numerosas afecciones oculares”. Cabe citar, entre ellas: cataratas, maculopatía, pterigion (conocido como ojo del surfista, que es el crecimiento del tejido conjuntivo en la superficie del ojo), fotoqueratitis (inflamación de la córnea), conjuntivitis, tumores oculares y otras patologías.

“Nunca se debe exponer la visión, a la luz solar directa, sin la protección adecuada de anteojos certificados contra los rayos ultravioletas”. En ese sentido, es preciso tomar una precaución extra: la de la calidad de los anteojos de sol.

¿Qué riesgos para los ojos hay en las piscinas?

Como se señaló, el sol no es el único riesgo para los ojos durante el verano. El agua, especialmente la de las piscinas es otro factor que puede generar afecciones. El cloro que se añade al agua para desinfectarla, puede producir irritación en ciertos ojos.

La irritación predispone a su vez al ingreso de bacterias, con el riesgo de provocar una infección. Además, la piscina es un hábitat favorable para el desarrollo de la queratitis por acanthamoeba, un organismo microscópico que normalmente se encuentra en aguas dulces, y en el suelo, pero que puede proliferar en piscinas, jacuzzis, e incluso en el agua potable.

Usar caretas que eviten el ingreso de agua a los ojos, es una medida preventiva útil para evitar esta afección.

Y en caso de conjuntivitis, se deberá acudir al oftalmólogo inmediatamente para tratar la infección.

Los aires acondicionados y la sequedad ocular.

Los ojos son mucosas expuestas al medio ambiente durante todo el tiempo, razón por la cual una de las afecciones que pueden sufrir, son las conjuntivitis alérgicas. Afectan a los niños de entre 4 y 12 años, y a los mayores de 60 años. El verano es también una época de alergias por polinización que, si bien es más común en primavera, continúa por el uso de aires acondicionados, que resecan los ojos tanto, o más que la calefacción.

La conjuntivitis alérgica, es una inflamación de la conjuntiva producida por alérgenos, partículas presentes en el ambiente, y que a la mayoría de las personas no le generan problemas. Sin embargo, en pacientes alérgicos producen una respuesta inflamatoria.

Los aviones y lugares cerrados donde el aire no se renueva, exponen a los ojos a la sequedad ocular. Para tratarla y prevenirla, se recomienda el uso frecuente de lágrimas artificiales, indicadas por el oftalmólogo.