Practicar deporte a temperaturas inferiores a los 10ºC, potencia una mayor quema de calorías y grasas acumuladas, debido al esfuerzo extra que debe hacer el organismo para conservar el calor corporal.

El cuerpo debe generar calor para evitar que la temperatura corporal descienda, por lo que obtiene energía tanto del glucógeno muscular como de las reservas de grasa.

En el momento en que se empieza a tiritar se puede producir un gasto calórico adicional de 100 kcal cada 15 minutos.

A pesar de ello hay que adaptar el cuerpo a las condiciones de frío y seguir una serie de precauciones para no sufrir consecuencias como la hipotermia.

Miguel Ángel Rodríguez, director de Salud de Zagros Sports La Moraleja, explica las ventajas del frío para los deportistas outdoor y qué pautas seguir para evitar sobre esfuerzos.

Con una temperatura moderadamente fría ya se aprecia una mayor quema de calorías, pero es en condiciones de frío extremo cuando el organismo se obtienen los mejores resultados.

Ejemplo de ello es que, comparaciones estadísticas de maratones a lo largo de los años, han concluido que la mejor temperatura para correrlos son los 5ºC. Aunque al principio sea complicado entrenar al aire libre con frío, el cuerpo se adapta progresivamente a luchar contra este factor amplificando los beneficios del ejercicio y mejorando su resistencia.

La principal explicación se encuentra en que, cuando el cuerpo comienza a temblar a causa del frío, la acción de los músculos genera más calor e induce la liberación una hormona llamada irsina.

Esta hormona estimula la producción de calor de las células grasas almacenadas en el cuerpo, quemando más calorías.

Otros beneficios de entrenar a menos 10º

Además de acelerar la pérdida de peso, el reto que supone para el cuerpo hacer deporte en inverno refuerza el sistema inmune incrementando el número de leucocitos, células responsables de combatir los agentes patógenos.

Según recientes estudios permite reducir la posibilidad de sufrir gripe hasta en un 30%1. A nivel físico, en general todas las cualidades se ven mejoradas gracias al esfuerzo extra de adaptación del organismo.

Se acelera el desarrollo del fondo físico de quienes practican deporte, siendo más notable el incremento de la resistencia cardiaca, la capacidad pulmonar o los litros totales de sangre.

A ello se suma la liberación de endorfinas y diversas hormonas que generan sensación de bienestar y facilitan el buen funcionamiento del metabolismo.

Factor que puede ser clave en los días de inviernos donde el abatimiento general es mayor a causa del frío y el descenso de las horas de sol. El deporte al aire libre se vuelve así un aliado en la prevención de la depresión.